FIESTA DE GRADUACION DE LOS ALUMNOS DE 2º DE BACHILLERATO Colegio San Felipe Neri Cádiz, 22 de mayo 2009 Queridos amigos, alumnos y alumnas que celebráis hoy vuestra fiesta de graduación, y queridos amigos todos. Os dirijo unas breves palabras en nombre del Colegio San Felipe Neri. Con ellas quiero expresar también mis propios sentimientos en un día tan importante para todos. Mi intervención será breve porque ya se ha hablado mucho y muy bien esta noche. Sin embargo, y aún a sabiendas que voy a repetir lo ya dicho, tengo que empezar, yo también, dando las gracias. Gracias a vosotros, y gracias en vuestro nombre. Gracias a vosotros, amigos y amigas de 2º de Bachillerato, porque habéis aportado mucho al Colegio San Felipe Neri. A partir de ahora, no solo vais a estar en la orla del pasillo; vais a seguir estando - como lo habéis hecho hasta el presente - en el espíritu del Colegio, en la alegría del Colegio, en el compañerismo del Colegio, en la solidaridad que se vive en el Colegio, en el ambiente de trabajo y amistad del Colegio, en la tradición del San Felipe Neri. “El Colegio, tarea de todos”, lema del colegial del presente curso, hay que entenderlo en un sentido amplio: “El Colegio, tarea de todos los alumnos que han dejado su huella en el Colegio”. Habéis recibido mucho de este Centro, y lo habéis sabido agradecer. Pero también habéis aportado mucho, y eso es lo que yo, ahora, en nombre del Colegio, os quiero agradecer. Gracias, también, a vuestros padres que confiaron en este Centro para que, junto con ellos, os acompañásemos en vuestra educación. Ustedes nos entregaron a sus hijos pequeños en muchos casos, a otros en plena adolescencia: los contemplamos ahora, satisfechos y sabiendo que hemos hecho nuestra tarea con mucho cariño, y profesionalidad: lo mejor que hemos podido. Padres, madres: Ha sido un regalo tener a sus hijos e hijas en este Colegio. ¡Muchas gracias por matricularlos aquí! Muchas gracias también a la comunidad de religiosos marianistas, a los profesores, miembros del PAS, catequistas, AMPA, monitores deportivos, responsables scouts, etc., por haber hecho posible el hermoso camino que os ha traído hasta aquí. Algunos de vosotros, alumnos y alumnas, os habéis incorporado al San Felipe Neri no con tres años sino más tarde, procedentes de otros Centros, sobre todo, el Colegio San José, Las Esclavas. ¡Gracias también a ese Centro y a todos los demás Colegios de donde hayáis venido, porque su buen hacer educativo ha enriquecido y facilitado mucho nuestra tarea! Quiero saludar también, y pediros que les hagáis llegar este saludo en nombre del Colegio, a todos aquellos alumnos, que por distintas razones, y después de serlo de San Felipe Neri, han concluido sus estudios en otros Centros. Gracias también a ellos por el tiempo que estuvieron entre nosotros. Recordadles, si tenéis ocasión, que, este Colegio está abierto siempre para ellos. ¡Entre todos hemos logrado lo que hoy estamos celebrando con tanta alegría! ¡Gracias a todos, y gracias de parte de todos! Estáis a punto de iniciar una nueva etapa de vuestra vida. Quiero, que en nombre del Colegio, sepáis que en San Felipe Neri os recordaremos con mucho cariño. Que no hay temas pendientes que no hayan quedado resueltos. Que los errores que hayan podido cometerse a lo largo de tantos años, errores del Colegio o vuestros, están perdonados y olvidados. Nadie se va de aquí con malas etiquetas o mala fama. Al contrario, os vais como amigos y como queridos Antiguos Alumnos, y sabéis que ésta, que ha sido vuestra casa hasta ahora, lo seguirá siendo en el futuro. Además de gracias, quiero deciros otra palabra: “ánimo”. Alguno de vosotros decía que estaba nervioso no tanto ante la selectividad, sino ante lo que se avecina, ante una nueva etapa en la que, sois conscientes de ello, vais a tener que enfrentar la vida más en solitario, desde vosotros mismos, sin un ambiente que os ayude y proteja tanto como el que habéis vivido hasta el presente. Esa inquietud ante lo que se desconoce es lógica, y hasta buena; pero no os debe paralizar. El apóstol Juan, dice; “Os escribo a vosotros jóvenes, porque sois fuertes” (1Jn 2,14). Sois fuertes y debéis confiar en vosotros mismos. Los hombres y mujeres estamos hechos para la felicidad, para vivir tranquilos, gozando de la vida, llevándonos bien con los demás, y viviendo de tal modo que entre todos hagamos el mundo más justo, más fraterno, más pacífico, más amigable. Más humano. Confiad mucho en vosotros y en vuestras capacidades; confiad en los demás; y vivid de tal modo que los demás puedan confiar en vosotros. Estáis llamados a vivir una vida maravillosa, ¡no la echéis a perder, ni porque aceptéis que os dicten desde fuera cómo debéis vivir; ni porque vosotros mismos tiréis la toalla y por vivir más cómodamente renunciéis a vuestros sueños o a vuestra vocación! Se ha dicho que “todos nacemos como originales, pero la mayoría terminamos como fotocopias”. Que vuestra vida no sea una fotocopia, sino un original. Que vuestra voz sea una voz propia; no un eco de voces ajenas. Que, como el poeta, podáis decir: “Confieso que he vivido”. No os conforméis con poco. Sed ambiciosos; vivid con coraje y energía, asumiendo riesgos. Sin abusar de nadie, y sin permitir que nadie abuse de vosotros. Vivid alegres y solidarios. En el Evangelio de la misa de hoy, no en el que se ha elegido para la celebración que hemos tenido, Jesús dice que Él vendrá a nosotros, y que si le dejamos pasar, nuestro corazón se llenará de alegría, de una alegría que nadie nos podrá quitar. (Jn 16,20-23ª). No habéis estado solos hasta ahora, y no lo vais a estar en adelante. Además de vuestras familias, de vuestros amigos -actuales y futuros-, de vuestro Colegio, sabéis que vivís envueltos en ese abrazo de amor que es Dios Padre. Sabéis que, aunque no se le haga mucho caso, Él no se da por aludido y está siempre con nosotros, en todo momento, más todavía que las tiendas de 24 horas y siete días a la semana; haciéndose presente por medio del Amor, del Espíritu de Jesús, en la Iglesia, en el mundo. Y sabéis que María y José no acabaron su tarea cuando criaron a su Hijo Jesús. Sabéis que sois también miembros de su familia y que también estarán siempre con vosotros. Y recordar también al Beato Chaminade, apóstol de los jóvenes y de las familias. Amigos y amigas. El Colegio os despide con alegría y con orgullo. ¡La vida os está esperando! ¡Vividla y gozad de ella, siendo felices, justos, solidarios! ¡Y venid, de vez en cuando a contárnoslo! Hasta siempre. ¡Que Dios os bendiga! Javier Anso SM |